29 de junio de 2010

JOHN GOTTI.



Este está falto de actualización, asi que quizás mas adelante le de un retoque, por ahora esto es mejor que nada.

A los 61 años y víctima de un cáncer, murió el 10 de Junio de 2002 en un centro médico de Missouri, ciudad en donde cumplía su condena a cadena perpetua desde 1992.
Considerado por muchos como el último de los mafiosos clásicos, Gotti había sido trasladado el año pasado -debido a su enfermedad- a Springfield, Missouri desde la prisión de Marion, en Illinois. El jefe mafioso tenía serias lesiones causadas por un cáncer en la lengua, el cuello y los oídos.
Gotti, quien llegara a transformarse en una leyenda urbana y fuera respetado y temido por muchos, nació en el barrio neoyorquino del Bronx en 1940. A los doce años, su familia se trasladó a Brooklyn, en donde el futuro jefe mafioso tuvo sus primeras andanzas en las calles, tras abandonar la escuela en octavo grado. Así, su primer encuentro con el crimen no fue del todo exitoso. A los 14 años intentó asaltar un camión con cemento, pero el plan falló luego que el vehículo volcara. El muchacho dijo a la policía que sólo se trataba de una broma infantil.
En 1959, Gotti se casó con Victoria DiGiorgio, la hija de un constructor italiano, con quien tuvo cinco hijos. En los años venideros, el joven neoyorquino fue arrestado en cinco oportunidades, por distintos cargos. Con menos de 24 años de edad, ya había sido encarcelado por robo, asalto y estafa.
Llegada a los Gambino
Mientras caminaba por el Ozone Park de Queens, en Nueva York, Gotti conoció al padrino de la Mafia, Carlo Gambino. Así, en el año 1966, el joven se incorporó al poderoso clan de los Gambino, el cual conformaba, junto a los Lucchese, los Colombo, los Bonanno y los Genovese, una de las llamadas "cinco familias", bajo cuyo control se encontraban los negocios oscuros que se hacían en Nueva York.
Así, rápidamente Gotti pasó de ser el autor de pequeños robos a mano armada a participar en crímenes de marca mayor. Fue justamente en 1973 cuando se ganó "el respeto" de su clan al matar a James McBratney, un miembro de un grupo gangsteril sospechoso de secuestrar y asesinar a un sobrino de Gambino.
Mientras Gotti pasaba dos años en la cárcel por este asesinato, Carlo Gambino murió, siendo sucedido en el mando del clan por uno de sus primos, Paul Castellano. El reemplazo no fue bien visto por el mafioso nacido en el Bronx. En ese sentido, un agente retirado del FBI consultado por CNN, indicó que "en 1985 había una seria disputa entre la facción Gotti de la familia y el jefe, Paul Castellano. Y el principal tema era que Castellano sospechaba que la gente de Gotti estaba involucrada en el tráfico de heroína". Para el "Padrino" de los Gambino era preferible hacer dinero en negocios menos riesgosos.
La sangre llegó al río en 1985. El 16 de diciembre de ese año, bajo las órdenes de Gotti, una banda mató a la salida de un restaurante de Manhattan a Castellano y a uno de sus subjefes, Thomas Bilotti. Gotti presenció el hecho desde un automóvil. Pocas semanas después, el hasta entonces oscuro jefe medio de la familia, John Gotti, asumió como nuevo jefe máximo de los Gambino y designó a Salvatore Gravano -más conocido como "Sammy the Bull"- como su mano derecha.
La traición de Gravano
De esta forma, a lo largo de siete años, Gotti consolidó su poder en Nueva York, manejando todos sus negocios desde el centro de Manhattan. Acostumbrado a la exposición pública y a la ostentación, el nuevo "Padrino" acostumbraba a invitar a otros jefes mafiosos a su residencia.
Sin embargo, en 1992, el brazo derecho de Gotti, "Sammy The Bull" Gravano, fue acorralado por la policía federal, quien, a cambio de su libertad, se acogió al plan de protección a testigos y delató a su jefe. Ese mismo año, Gotti fue condenado a cadena perpetua por seis asesinatos, incluidos los de Castellano y Bilotti. Desde la cárcel, Gotti nombró a su hijo, John Gotti Junior, como su sucesor. Este escogió a Nicholas Corozzo como su brazo derecho.
No obstante, en medio de la absoluta decadencia del clan, en abril de 1999, Gotti Jr. se declaró culpable de extorsión y lavado de dinero, cayendo así el último de los padrinos importantes de la mafia neoyorquina. Posteriormente, el mando de los Gambino sería tomado por Peter y Richard Gotti, hermanos del sucesor de Castellano, quienes también fueron arrestados recientemente.

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