29 de junio de 2010

JOSEPH BONANNO



Joseph Bonanno fue uno de los creadores de la temible Cosa Nostra en Estados Unidos. En la cúspide de su influencia, (Joe el Loco), dirigía una de las cinco familias originales de la Cosa Nostra en Nueva York. Fue arrestado en varias oportunidades, pero jamás condenado por sus actividades, aunque pasó más de un año en prisión en los ochenta por obstaculizar la justicia y desacato a un magistrado, al negarse a declarar en un juicio al crimen organizado en Nueva York.
Bonanno nació en 1905 en Castellammare del Golfo, en Sicilia, Italia, y emigró clandestinamente vía Cuba a Estados Unidos en 1931.
En Nueva York dirigió con mano dura durante 30 años el clan que lleva su nombre. Aunque confesó haber realizado actividades ilícitas, siempre negó haber estado implicado en la prostitución o el tráfico de drogas.
Contrariamente a otros jefes del crimen organizado, Bonanno prefería actuar con discreción. Sus debilidades más notorias eran los anillos de diamantes y los cigarros de lujo, señala este domingo The New York Times en su biografía.
En 1964, citado a declarar ante un tribunal de Nueva York, desapareció durante 19 meses luego de haber sido secuestrado, según él. Las autoridades sospecharon que se trató de un golpe montado para protegerlo de otro clan mafioso.
Bonanno, quien también hizo fortuna con inversiones en los sectores textil e inmobiliario, cayó en desgracia a fines de la década de los sesenta, aparentemente luego de haber preparado el asesinato de un jefe rival, tras una guerra fratricida entre mafiosos.
Las raíces de la familia Bonanno se remontan a 1931, cuando Joseph C. Bonnano fue nombrado capo de una de las cinco familias de la mafia.
Bonnano se mantuvo en su cargo durante los años treinta hasta que fue obligado a retirarse en 1966, luego de una lucha de poder con otros capos. Esto originó una serie de guerras internas.
Pero la mayor crisis de los Bonnano nació por una famosa investigación encubierta. Un agente de la FBI, Joseph Pistone, fue aceptado en la familia bajo el nombre falso de Donnie Brasco. El agente terminó su trabajo en 1981, que dio lugar a docenas de procesos. Informes de inteligencia de la FBI y la policía afirman que las otras familias grandes de la mafia se alarmaron por la infiltración del FBI.
Hasta mediados de los noventa las otras familias prohibían toda colaboración criminal con miembros de los Bonanno. La familia fue expulsada incluso de la Comisión, una suerte de directorio dentro de la mafia de Nueva York, que se dedica a resolver las disputas entre familias y a fijar estrategias. Esto se mantuvo hasta que Massino, tras purgar una condena por fraude y extorsión, salió de la cárcel y decidió organizar a la familia de un modo más discreto.
El último de los grandes padrinos fundadores de la mafia neoyorquina, Joseph Bonanno, falleció de un ataque cardiaco en Tucson, Arizona, a la edad de 97 años.

Bonnano, de vuelta al ataque.

A principios de la década pasada el FBI decidió dejar de investigarlos, amparados en la indiferencia de las autoridades volvieron al ruedo, mas cautelosos. Hoy es el segundo grupo más poderoso de Nueva York.
Hace menos de una década, la familia mafiosa Bonanno se acercaba a pasos agigantados hacia su desaparición. Minada por mortales rivalidades y por investigaciones federales, tra haber sido una de las organizaciones más temidas de los Estados Unidos, era evitada por las otras familias mafiosas de Nueva York, que la veían como un socio poco confiable.
El poder y jerarquia de los Bonanno decayó tanto hacia fines de los 80 y principio de los 90 que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) disolvió a una cuadrilla cuya única tarea había sido la de seguir de cerca a los líderes y operaciones mafiosa de la familia. Pero ayudada justamente por esta indiferencia, la mafia de los Bonanno resucitó hasta convertirse hoy en uno de los grupos mafiosos de la zona de Nueva York más poderosos y peligrosos, ségun afirman los expertos en crimen organizado, quienes atribuyen esta recuperación a Joseph Massino. El, aseguran, asumió el control de la familia en 1993, luego de pasar algún tiempo en la cárcel por fraude y extorsión.
Joe Massino aprendió de los errores de otros capos que despertaron imprudentemente la atención de Schiliro, quien se retiró como subdirector del FBI a cargo de la oficina de Nueva York. "El es el líder indicutido de la famila, un tipo de perfil bajo que evita el candelero y ha devuelto la disciplina y el oerden". "no creo que exista nada que pueda llamarce mafia. Un grupo de italianos sale a comer y dicen que es la mafia", dijo Massino de 57 años, en una entrevista telefónica. El apodo de Massino es "la oreja". Dennis Hawkins, jrfe de investigaciones de la oficina fiscal de Brooklyn, reveló que los detectives que ese apodo tiene que ver con la habilidad de Massino para detectar posiblis peligros. Ese seria uno de los secretos del resurgimiento de los Bonnano.
Los investigadores describen a Massimo como un mago de la electrónica, afecto a modernos dispositivos de escucha, como utilizados por agentes para espiar a figuras de la mafia. Basándose en escuchas electronicas e informantes de la mafia, investigadores federales y estaduales aseguran que si bien la familia Genovese sigue siendo la organización mafiosa más grande y peligrosa del país, los Bonanno reemplazaron a la familia Gambino como segundo grupo mafioso más poderoso de Nueva York.
Massimo un hombre de robusta talla, vive con su esposa Josephine en una modesta vivienda de Howard Beach, en Queens. A una cuadra, aproximadamente, de donde vivía su gran amigo John Gotti, capo de la familia Gambino, antes de ser condenado a cadena perpetua en 1992. Los investigadores sostienen que a Massino se lo puede encontrar muchas veces en King Cateres, una compañía ubicada en el 60 de la calle Smith, en Long Island, que provee de sanwiches a los vendedores ambulantes, y en el restaurante Casablanca del 62-15th Lane en Maspeth, barrio de Queens. Los investigadores sospechan que estos lugares son sus principales lugares de encuentro. Al ser consultado telefónicamente en King Cateres, Massino dijo que él era un empresario legítimo, que trabaja como asesor de esa companía y, en su tiempo libre, como administrador de propiedades incluido el edificio de Casablanca. "Estuve en la calle durante siete años y en libertad condicional durante cinco", dijo."Si hice algo, ¿no tendrian que haberme arrestado ya?".
Los investigadores dicen que Massino trató de alejarce de toda posible acusación reuniendoce con unos pocos capos que trasladan sus órdenes y estudiando cuidadosamente a los miembros nuevos. Bajo su conducción, ningun desertor lo implicó en algún crimen, aún cuando algunos renegados ofrecieron testimonios cruciales para la condena de líderes e integrantes de otras familias, como la de los Gambino, Colombo y Lucchese. Mientras el poder de otras familias de la mafia menguó hacia fines de los 90, Massimo aumentó las filas entre la de Bonanno, de 80 a 110, según los investigadores.
En el FBI sostienen que Salvatore Vitale (52), de Dix Hills, Nueva York, cuñado de Massino, es el subjefe de la familia y su confidente más estrecho. Antony Spero (719 y residente de Brooklyn, quien para las autoridades policiales es el "consigliere" (consejero) de Bonanno -tercer líder en jerarquía- enfrenta cargos por fraude y homicidio. De todos modos, los funcionarios creen que Spero ya tiene un remplazante. Daniel Castleman, que está a cargo de investigaciones sobre el crimen organizado para la fiscalía de Manhattan, comentó que los Bonanno son muy poderosos en estos momentos. "Es la única familia con un liderazgo indiscutido y sin luchas internas graves", aseguró.
Los gangsters de Bonanno son desde hace tiempo los principales traficantes de narcóticos, según las autoridades. Uno de los grupos está compuesto básicamente por miembros sicilianos, conocidos como los "Zips". Este grupo mantendría estrechas relaciones con clanes de la mafia en su tierra natal y manejaría buena parte de los negocios de heroína de la familia. Pero según afirman las autoridades policiales, el mayor botín proviene de las apuestas ilegales en el deporte y la lotería y del manejo de préstamos usureros en Brooklyn y Queens, donde están centradas la mayoría de sus operaciones. Se calcula que el juego y la usura dejan a la familia más de 20 millones de dólares por año.

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